A algunos os sonará a chino, pero otros seguro que ya habéis oído hablar del sincrotrón Alba que se ha inaugurado recientemente en Cerdanyola de Vallés (Barcelona).

¿Pero qué es un sincrotrón?
¿Un invento del profesor Bacterio? ¿La nueva versión del condensador de fluzo? Pues no.
Un sincrotrón es un acelerador de electrones, algo parecido al LHC de Ginebra pero no es exactamente lo mismo
Los electrones emitidos por un cañón de electrones son acelerados primero en un acelerador lineal (linac) y transmitidos a un acelerador circular (booster sincrotrón), donde se acelerán para llegar a un alto nivel de energía.
Estos electrones de alta energía son inyectados en un anillo de almacenamiento circular, donde circulan en el vacío, con una energía constante, durante muchas horas.
¿Para qué sirve un sincrotrón?
Porque ya puede sevir para algo, ya que el sincrotrón Alba ha supuesto una inversión de 200 millones de euros desde 2003, repartidos al 50 por ciento entre el Gobierno central y la Administración de Cataluña, y tendrá una inversión de 400 millones de euros más hasta el 2022.
La instalación tendrá las más diversas aplicaciones, desde la genética y la paleontología, a la química y la industria farmacéutica. El Sincrotrón funciona como un microscopio gigante, produce un haz de luz de gran intensidad para conocer las estructuras moleculares de la materia, así, se podrán ver las células en tres dimensiones, analizar las estructuras moleculares de un fósil, conocer la contaminación del suelo o del aire de una forma hasta ahora imposible, etc. También tendrá aplicaciones «sorprendentes y desconocidas» en el ámbito de la pintura y la industria cosmética.
Esperemos que de verdad sirva para algo y no sea sólo una “inversión para la galería”.
Por supuesto, cuando se ponga en funcionamiento a plena potencia provocará un agujero negro que provocará la destrucción de todo el mundo mundial y parte del Universo…