
Sin duda alguna, la recarga de las baterías de los coches eléctricos es el aspecto más delicado en la futura introducción del coche eléctrico como alternativa al vehículo de combustión interna tradicional. Curiosamente, la solución más satisfactoria desde el punto de vista de la distribución y el aprovechamiento energético es, también, la más sencilla de conseguir para cualquier fabricante. De este modo, las llamadas recargas lentas, que se producen en períodos variables que pueden oscilar entre cuatro y ocho horas dependiendo de las características de la batería, son las que mayores beneficios conllevan tanto para el operador como para el fabricante porque una carga lenta requiere menor tecnología en la batería.
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